Fundamentación

Acciones de Documento
  • Imprimir
  • Content View
  • Bookmarks

En el nivel de estudios de grado de las facultades de derecho de las universidades estatales, pareciera que se hubiera dejado en manos de universidades privadas la temática de la empresa. Sin embargo, el actual plan de estudios aprobado por la resolución del H.C.D. 207/99, aún habiendo adoptado un perfil profesional de carácter generalista, entre las características de este perfil reseña la: “…aptitud reflexiva y de adaptación para adecuarse a las nuevas demandas que los cambios económicos, políticos, sociales y culturales imponen a la profesión…” y las “… habilidades para actuar en diferentes campos del ámbito social…” Precisamente los cambios económicos, políticos, sociales y culturales que se vienen perfilando en nuestro país, requieren de los abogados que se interesen, capaciten y especialicen en múltiples cuestiones propias de las empresas, adquiriendo habilidades concretas para actuar en el campo social en que éstas se desenvuelven.

Pero no podemos en nuestro país hablar de empresa, sin referirnos a aquellas que tienen la categoría de pequeñas o medianas, y también al especial carácter de empresas familiares con que un gran número de ellas nacen y perviven en el tiempo.

Durante un lapso prolongado, cautivaron a ciertos estamentos dirigentes e intelectuales de nuestro país, especulaciones que centraban la posibilidad de desarrollo económico, únicamente en la gran empresa. Estas especulaciones dieron la espalda a realidades reflejadas en inobjetables datos estadísticos, como por ejemplo los que surgen del siguiente cuadro, basado en información obtenida del censo nacional económico 1994: [Aunque parezca increible, a octubre de 2008 el INDEC todavía no ha suministrado datos relevantes como para actualizar esta tabla]

 

 

Cantidad de Empleados

 

Empresas

 

%

 

VAB(*)

 

%

 

Puestos de trabajo

 

%

 

Hasta 3

 

758.191

 

84,57

 

11.854.107

 

17,99

 

1.078.749

 

31,14

 

De 4 a 25

 

122.506

 

13,67

 

17.143.226

 

26,02

 

973.793

 

28,11

 

De 26 a 50

 

8.313

 

0,93

 

6.514.073

 

9,88

 

292.892

 

8,45

 

De 51 a 100

 

4.743

 

0,53

 

8.715.614

 

13,22

 

364.454

 

10,52

 

Total Pymes

 

893.753

 

99,70

 

44.227.020

 

67,12

 

2.709.888

 

78,22

 

Total General

 

896.433

 

100,00

 

65.888.412

 

100,00

 

3.464.352

 

100

 (*) valor agregado bruto

Según estas cifras, considerando la sumatoria de los sectores manufacturero, comercial y de servicios, en ese momento en nuestro país las Pymes comprendían el 99,70% del total de empresas, generaban el 78,22% de los puestos de trabajo y el 67,12% del valor agregado bruto.

Esta realidad -reflejada de manera sumamente sintética- nos señala que el sector Pyme–Empresa de Familia, es vital para la economía de nuestro país. Genera puestos de trabajo para millones de personas y es un factor positivo para el desarrollo y crecimiento de la economía nacional. No sólo eso. También es un sector cuyo crecimiento tiende a democratizar el funcionamiento de la economía del país, limitando perjudiciales concentraciones de poder.

Un sector tal, requiere que las distintas profesiones le presten la debida atención. Y los profesionales del Derecho no podemos ser indiferentes a esta realidad.

Pero… ¿Cuál es el rol del abogado en una Empresa Familiar o en una Pyme? Indudablemente es de su incumbencia, además de las cuestiones de derecho general y el patrocinio en pleitos, el asesoramiento en las materias societaria, laboral, previsional, administrativa, ambiental, tributaria, aduanera, jurídico-financiera, sucesoria y de familia, propiedad industrial e intelectual (especialmente software), contratos, concursos y quiebras, etc., etc.

La realidad actual es que la actividad empresaria genera un amplio campo -aún poco delimitado- en el que suelen actuar universitarios de las más variadas profesiones: de las ciencias económicas y de la administración, de sistemas, ingenieros de diversas ramas, psicólogos organizacionales, comunicadores sociales, expertos y técnicos en diversas materias, etc., ayudando al empresario a afrontar las vicisitudes ordinarias que acontecen a diario en la empresa, e incluso aquellas consistentes en crisis y conflictos. (A la par de estos colegas universitarios o terciarios, también se moviliza toda una caterva de pícaros que apoyados en pseudo ciencias, auguran soluciones poco menos que prodigiosas, exhibiendo para ello títulos de tan ignotos como lejanos entes educativos y utilizando con desparpajo una elocuencia insustancial, por lo general plagada de anglicismos)

Vemos así que predominan otros egresados universitarios –no abogados- en el asesoramiento a Pymes y Empresas de Familia. Desde incumbencias distintas a las nuestras, con frecuencia incursionan en materia de solución de conflictos. (Y esto en principio no puede ser cuestionado, pues puede tratarse de profesionales habilitados conforme la ley provincial 8858)

La situación descripta se ve favorecida, considerando que la mayor parte de los conflictos que se presentan en el ámbito empresarial pequeño y familiar, son de carácter extrajurídico. Ya hemos mencionado en el proyecto para la asignatura obligatoria “Teorías del Conflicto y de la Decisión. Métodos de resolución de conflictos”, que existen una gran cantidad de conflictos entre posiciones antagónicas y mutuamente excluyentes y que sin embargo reflejan conductas igualmente permitidas por el sistema jurídico, en el sentido que no pesa sobre esas conductas una amenaza de sanción. En el campo de las relaciones empresariales, especialmente en aquellas de índole interna, este tipo de conflictos son los que predominan. Y con mayor razón en el seno de la Empresa Familiar, cuya ubicación en la intersección de dos sistemas muchas veces inarmónicos (familia y empresa), la dota de gran conflictividad.

Ante esta realidad: ¿Debemos los abogados abandonar el terreno de estos conflictos para que sean solucionados por profesionales de otras ramas universitarias? ¿O debemos capacitarnos para poder afrontar con efectividad también el asesoramiento sobre estos conflictos que tienen un alto grado de especificidad?

Nos inclinamos por la segunda de las respuestas. Y ello sin plantear una disputa de incumbencias con los colegas de otras profesiones, ya que estamos convencidos del valor del trabajo interdisciplinario.

Para ser coherentes con este pensamiento, debemos dotar a los futuros egresados de la Carrera de Abogacía, de modo tal que se encuentren en condiciones de integrar y complementar los conocimientos y habilidades tradicionales de la profesión, con otros de mayor especificidad en este campo.

Por todo lo anterior, concluimos sosteniendo que es necesario brindar a los alumnos de grado de la carrera de abogacía la opción para que puedan formarse en la solución de conflictos de Pymes y Empresas Familiares, con los contenidos que más adelante se desarrollan.

 

Programación didáctica de la Asignatura

Introduccción:

Esta parte del proyecto consiste en una propuesta didáctica formulada en relación a la asignatura opcional Solución de conflictos en Pymes y Empresas de Familia, a dictarse en el marco del plan de estudios aprobado por la resolución del H.C.D. 207/99. Los contenidos que se ofrecerán son de carácter interdisciplinario y están dirigidos a lograr la especialización de los futuros abogados en una actividad que creemos puede formar parte de su futura vida profesional y como se expresa en los fundamentos del proyecto, propiciamos que así sea. Adquiridas ya nociones teóricas imprescindibles en asignaturas previas, como Teoría del conflicto y de la decisión. Métodos de resolución de conflictos, el enfoque en esta asignatura, sin dejar de ligar la enseñanza a esos contenidos teóricos previos, y a otros nuevos propios del especial objeto de estudio, estará orientado hacia carriles más empíricos y procurará que los alumnos tengan un entrenamiento efectivo para el desempeño de la función de asesor de Pymes y Empresas de Familia.

Fundamentos de la selección de contenidos y objetivos:

Intuimos que las materias opcionales que se ofrezcan a los alumnos para completar su ciclo de estudios, en primer término deben tener contenidos valiosos para el conjunto o al menos para un sector mayoritario de la sociedad, (y apropiables por ellos) como para justificar su inclusión en la currícula de la universidad pública.

En segundo término, las asignaturas opcionales deben tener la virtud de resultar útiles para completar el conjunto de estudios y prácticas destinados a que el alumno desarrolle plenamente sus posibilidades como futuro profesional y esta utilidad debe ser evidente para quien opte por ella, atrayendo a los alumnos para lograr que éstos las elijan efectivamente y no se genere en la Facultad una estructura ociosa.

Para lograr estas virtudes, los objetivos y contenidos de esta asignatura partirán de un análisis que considera fundamental para nuestro país la existencia, preservación y aumento de las Pymes y Empresas de Familia, tal como se ha expresado en la fundamentación del proyecto.

Presentaremos objetivos claros, precisos, enfocados a una actividad muy específica pero que simultáneamente puedan ser interconectados con los demás campos disciplinarios de la carrera, tanto de la totalidad de las asignaturas de contenido jurídico, como también de la materia “Teorías del Conflicto y de la Decisión. Métodos de resolución de conflictos”, que será antecedente inmediato de esta materia opcional.

Los contenidos de la asignatura contarán con una organización estructurada que permita el aprendizaje significativo, o sea, el proceso por el cual el estudiante relaciona los contenidos presentados con ideas ya existentes en su estructura cognitiva.

Hemos tratado de representar la estructura de contenidos, por medio de elementos con significado propio e interrelacionados entre sí de modo lógico -no arbitrario- a fin de facilitar un aprendizaje significativo.

Entendemos por aprendizaje significativo el que se produce cuando el alumno relaciona la nueva información con lo que sabe de antemano y lo hace de un modo sustancial y conforme las leyes del pensamiento, considerando no sólo los antecedentes sino también las circunstancias concurrentes. En este tipo de aprendizaje el alumno construye su propio conocimiento, y por lo tanto, está interesado y decidido a aprender, por lo que el proceso adquiere mayor efectividad.

 

En otro orden de cosas, consideramos necesario asegurar la calidad de la enseñanza intentando satisfacer, entre diversos propósitos, los siguientes:

a) Limitar la cantidad de contenidos a incluir, en orden a abarcar sólo aquellos considerados imprescindibles y que pueden requerir mayor interacción alumno-docente, evitando de esa manera un programa abrumador, que obliga al alumno a una maratónica actividad memorística previa al examen, con resultados poco duraderos. Estimamos preferible centrar en contenidos esenciales que realicen una adecuada integración científica con los conocimientos previos del alumno y que el día de mañana le permitan utilizarlos como trampolín seguro para bucear en otras aguas.

b) Atraer la atención del estudiante sobre el dinamismo propio del objeto de estudio, proporcionándole herramientas conceptuales, metodológicas y prácticas para que en el futuro pueda actualizar debidamente sus conocimientos y fuentes de investigación.

c) Vincular natural e indisolublemente el proceso de aprendizaje con la realidad a la que la formación profesional está destinada a servir.

 

Copyright 2008, by the Contributing Authors. Cite/attribute Resource. Serra, G., Serra, G. (2008, November 05). Fundamentación. Retrieved December 07, 2021, from OpenCourseWare UNC Web site: http://www.ocw.unc.edu.ar/facultad-de-derecho-y-ciencias-sociales/solucion-de-conflictos-en-pymes-y-empresas/fundamentos-del-proyecto-pedagogico. Esta obra se publica bajo una licencia Atribución-No Comercial-Compartir Obras Derivadas Igual 2.5 Argentina Creative Commons. Atribución-No Comercial-Compartir Obras Derivadas Igual 2.5 Argentina Creative Commons